Condenado el asesino de Dmitri Tsilikin sin agravante homófobo

En el asesinato de Dmitri Tsilikin se ha hecho justicia aunque solo sea por una parte. El pasado mes de marzo conocíamos la triste noticia de que este periodista ruso de ámbito cultural, había sido brutalmente asesinado en su casa de San Petersburgo. La tristeza se hizo eco de todos los medios y es que el hombre dejaba vacíos muchos corazones en el país.

La homosexualidad de Tsilikin era una realidad que no estaba expuesta. Si tenemos en cuenta todos los problemas que tiene Rusia con respecto a la Comunidad LGTBI, ya nos planteamos el por qué hay tantas personas que siguen ocultando su orientación sexual como si fuese algo malo o tuvieran que avergonzarse continuamente de quiénes son.

Dmitri Tsilikin, un apasinado periodista conocido por todos

La popularidad de Tsilikin no pillaba por sorpresa a nadie. Dedicado a su trabajo desde hace años, sentía pasión por las noticias de actualidad y se dedicaba con muchas ganas a todo lo que estaba relacionado con la información en Rusia. Sin embargo, su vida se quedó truncada el pasado 27 de marzo cuando un joven que había contactado con él por Internet, decidió asesinarle.

Dmitri Tsilikin, el periodista ruso asesinado

Las investigaciones iniciales no desvelaron demasiado pero con el tiempo, tratando de esclarecer las razones del asesinato, se informó de que Sergei Kosirev, de 23 años de edad, era quién estaba detrás de los hechos. Partidario de la extrema derecha y con un odio agravado hacia los homosexuales, el joven quedó con Dmitri Tsilikin a través de Internet con el fin de quitarle la vida.

Tratándose de una red de contactos para gay el periodista no sospechó lo más mínimo. Habían quedado en su casa y, aunque no hemos llegado a saber qué fue lo que pasó allí, el desenlace terminó con la muerte de Tsilikin completamente desangrado. Antes de salir de la casa, el agresor le robó el ordenador, el teléfono móvil y todo el dinero que llevaba en la cartera.

¿Por qué no existe agravante homófobo para el caso de Dmitri Tsilikin?

Si conocemos el historial que tiene Rusia con los homosexuales entenderemos por qué no hay agravante homófobo para hacer justicia con el caso de Dmitri Tsilikin. El país gobernado por Putin destaca por su intolerancia hacia los gay y por desgracia, no es el primer radicalismo que termina en muerte. Sergei, bajo la presión de la policía, confesó que quería hacer “limpieza social” y por ello comenzó por el periodista.

Algunas personalidades de Human Rights Watch ya habían confirmado que, aunque encarcelaran al asesino, jamás se haría como un acto de homofobia. “Rusia dispone de leyes contra los delitos de odio que podrían aplicarse. Pero tengo razones para ser escéptica: de las varias docenas de ataques LGTBI que he documentado en años recientes, ninguno fue investigado ni perseguido como delito de odio. Ni siquiera aquellos en los que más descaradamente el odio era la causa” fueron las declaraciones de Tanya Cooper, investigadora ucraniana que trabaja en la asociación.

Casi como si de una premonición se tratase, la justicia rusa no ha mostrado el asesinato del periodista como un acto de cruda homofobia. A pesar de que son ocho años y medio de cárcel, el final se ha entendido como una tarea a medias y es que estamos hablando de una sensación agridulce para quiénes apuestan por los derechos humanos.

El miedo que siente la Comunidad LGTBI en Rusia es sabido por todos y es que existe un proceso legal mediante el cual los radicales pueden perseguir o humillar a cualquier persona por su orientación sexual así que cada vez hay más pavor a salir a la calle sin “ocultar” quién eres. A continuación, a modo de muestrario, os dejamos con un vídeo en el que se dan algunas agresiones a chicos gay en el país:

 

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *